“Batallas del abuelo” ūüßď Lin vuelve del hospital


“Batallas del abuelo” ūüßď Lin vuelve del hospital

Era como si volviera a casa el padre de todos. En realidad lo era. Y nosotros, ya lo hab√≠amos adoptado como nuestro ¬ęg√ľelu¬Ľ, el que nos contaba las cosas como eran de verdad. 

Empez√≥, soplando y resoplando, antes de pronunciar la primera palabra. Comenz√≥ diciendo ¬ęEsto es mas cosa de la maestra que m√≠a, pero como viv√≠, una situaci√≥n especial en el sanatorio, os la voy a contar yo¬Ľ

 Šłļfiesta fue maravillosa. tuvimos hasta fuegos artificiales. Era como si volviera    a casa el padre de todos. En realidad lo era. Y nosotros, ya lo hab√≠amos adoptado como nuestro ¬ęg√ľelu¬Ľ, el que nos contaba las cosas como eran de verdad. No como el cura, y los dem√°s. Siempre andaban contando, recontando, amenazando, y como no anduvieras listo, castigando. Si no, te mandaban a comulgar sin pan. El viejo Lin lloraba, por la manifestaci√≥n de cari√Īo que todos los vecinos le hab√≠amos hecho. Bueno hacer, hacer, lo prepararon todo los mayores, Nosotros lo disfrutamos a lado de Lin. Igual que √©l.

Convocatoria

Nos cit√≥ para el d√≠a siguiente. Tenia una historia que contarnos sobre un compa√Īero de habitaci√≥n del hospital. Y como el mismo dijo, ¬ęno vaya a ser que se me olvide¬Ľ. Nos retiramos todos a descansar. So√Īando con el regreso de Lin, su recuperaci√≥n y lo que nos tenia para contar. As√≠ con la oscuridad de la noche, el cansancio y la expectaci√≥n que nos gener√≥, pas√≥ la noche en un santiam√©n. Cuando nos reunimos al d√≠a siguiente, comenz√≥ hablando, como si fuera la maestra o el cura. Con cara seria, como preocupado.

¬ŅLe pasar√≠a algo importante a Lin?

Empez√≥, soplando y resoplando, antes de pronunciar la primera palabra. Comenz√≥ diciendo ¬ęEsto es mas cosa de la maestra que m√≠a, pero como viv√≠, una situaci√≥n especial en el sanatorio, os la voy a contar yo¬Ľ ‚Äē¬ŅSab√©is lo que es la soberbia, el ego√≠smo y la prepotencia? ‚ÄēHuy, huy, huy, ‚Äēempezamos a murmullar los chavales‚Äēa ver si nos lo cambiaron los m√©dicos. ‚ÄēEh, no os revolucion√©is‚Äēdijo Lin‚Äēsolo dos palabras y ya os cuento lo que os promet√≠.

Soberbia: Satisfacci√≥n por lo que tienes o has conseguido menospreciando a los dem√°s.Ego√≠smo:  El atender solo a tu propio inter√©s, el de una persona por s√≠ misma, sin preocuparse de los dem√°s. Un ego√≠sta nunca tiene bastante, quiere mas y mas y mas.Prepotencia: Es una maldad, normalmente consecuencia del ego√≠smo y la soberbia, consiguen tener mas riqueza y poder que los dem√°s. Entonces, ejercen en especial, abuso con ese poder.

Vivencia hospitalaria

Y comenz√≥ su relato sobre los meses que comparti√≥ con otro enfermo, la habitaci√≥n en el centro sanitario de Vetusta. Era su compa√Īero, un hombre maltratado por la vida. La guerra civil lo hab√≠a marcado duramente. A todos nosotros, los que sufrimos la contienda, nos dej√≥ huella. Vosotros‚Äēnos dijo‚Äē, os hab√©is quedado sin muchos de vuestros familiares. La guerra es muy dura. Lo mas duro. Y este se√Īor parec√≠a seguir en plena batalla. Batalla de recuerdos, sentimientos, y tal vez mas cosas. Lo cierto es que cada vez, que yo recib√≠a algo de vosotros. o de cualquier vecino, se envilec√≠a mas, con la tristeza que le supon√≠a el encontrarse solo, sin visitas de nadie, y sin noticias de nada.Era un hombre rico. Due√Īo de varias f√°bricas de muebles y de piensos para el ganado. Adem√°s tenia un mont√≥n de propiedades, de fincas, en fin, era millonario. Pero solitario.Seg√ļn me iba encontrando mejor, le dedique alg√ļn tiempo a charlar con √©l. Acompa√Ī√°ndole. Pero su car√°cter irascible me fue apartando, hasta que nuestra relaci√≥n era simplemente del saludo de buenos d√≠as, buenas noches, y durante las comida, si coincid√≠amos.Una tarde en horas de visita, vino mi hijo “el andarin”, al que conoc√©is bien, porque viene por aqu√≠ todas las semanas. Estando con el en la sala para visitas, escuchamos cierto jaleo en la habitaci√≥n. Fue Pepe a ver que pasaba y se encontr√≥ con otro se√Īor que hab√≠a venido a visitar a mi compa√Īero. Poco dur√≥ la visita. Cuando lleg√≥ Pepe se estaban amenazando, insultando y cerca de tener un disgusto dos octogenarios. Una pena. Mi hijo, consigui√≥ que la cosa se tranquilizara, y acompa√Īando al visitante hacia la sala donde est√°bamos nosotros, evit√≥ que el enfrentamiento, fuese a mayores.El se√Īor, un humilde sobreviviente en la pos guerra, no le cab√≠a la indignaci√≥n en el cuerpo. Estaba ofendido. Hundido, Los ojos le brillaban, a punto de echarse a llorar,Tras ser atendido por una enfermera‚Äēejemplo de humanidad‚Äēse fue tranquilizando junto a nosotros, y nos cont√≥, una de tantas y tantas historias de miseria del hombre.

Estraperlo

El final de la guerra, les coincidi√≥, en un momento en el que estaban planeando la fuga hacia Portugal. Se encontraron en la frontera, y conocieron el estraperlo. Lo que ahora conocemos como contrabando. De com√ļn acuerdo los cinco compa√Īeros y amigos, acordaron formar una cuadrilla de las que actuaban en la zona. Introduc√≠an en Espa√Īa productos que no exist√≠an o escaseaban. Aceite, az√ļcar, tabaco, medicinas, etc. que les generaron unos buenos beneficios, durante bastante tiempo. Cuando se acab√≥, los cinco regresaron a sus lugares de procedencia, y se despidieron.

Vecinos

Los dos peleados eran del mismo pueblo. Meses despu√©s se empez√≥ a ver como uno hab√≠a amontonado una fortuna, enga√Īando a sus compa√Īeros. Cre√≥ su imperio. Y cuando este “amigo” se le acerc√≥ a pedirle ayuda, sin explicaci√≥n de ninguna clase, lo contrat√≥ para limpiar las cuadras de los animales, con un miserable salario.Y a√ļn cuando obviando todo lo ocurrido, conociendo de su soledad en el sanatorio, fue a interesarse por el, le recibi√≥ con desprecios e insultos. 
As√≠ se hab√≠a generado el foll√≥n. El resto carec√≠a de inter√©s para Lin. Lo que pretend√≠a era introducirnos en una dolorosa realidad. El comportamiento humano. El ego√≠smo, la soberbia, y la prepotencia, pueden proporcionar momentos de supuesta grandeza, pero no hacen mas que reflejar la mediocridad de quienes la practican.
 Ademas el tiempo pasa, la conciencia pasa factura y al final la amargura y la soledad es un duro horizonte, para vislumbrar en el, alguna esperanza.
Era tarde. Nos fuimos corriendo a “fume de taruqu”. Como dir√≠a mi madre “Lin vino con ganes de dai a la payuela”. “Vaya hores”.
Hasta la siguiente “Batalla del abuelo”