Mi ventana…, al alba.


llega, pasa, se va y desaparece,
nadie la puede comprar,
con nada de ella se pueden apropiar,
es de todos y de nadie,
nos acerca la luz, la verdad, la vida,
luego sigue, con cansino caminar,
abriendo esperanzas a nuevas almas,
que sufrieron en la oscuridad,
consecuencias de la maldad,
y que con su llegada, con su luz,
huyen con pavor, su fuerza se apaga,
con el nuevo día y su claridad.

los amaneceres

Me gustan las mañanas,
los amaneceres,
asomado a mis ventanas,
son mis mayores placeres,
mirando la llegada y partida del alba,
en busca de otros lugares,
donde la están esperando,
con sus mejores pieles,
para darle el cobijo,
y abrigo que sin duda merece,
aunque ella fiel a si misma,
pasito a pasito, sin pausa.
llega, pasa, se va y desaparece,
nadie la puede comprar,
con nada de ella se pueden apropiar,
es de todos y de nadie,
nos acerca la luz, la verdad, la vida,
luego sigue, con cansino caminar,
abriendo esperanzas a nuevas almas,
que sufrieron en la oscuridad,
consecuencias de la maldad,
y que con su llegada, con su luz,
huyen con pavor, su fuerza se apaga,
con el nuevo día y su claridad.

Vuelven las gentes al camino,
se les ve con brío, esperanza,
todos intentando llegar a un destino,
allí, alguien les aguarda,
una ilusión, una profecía,
varios cruces de caminos,
no la insalvable muralla,
que hicieron de la noche,
una terrible dificultad,
que impide a nuestra mente,
pensar con racionalidad.

Al alba, soy feliz al alba,
al alba, su frescura me inunda,
aguas limpias y claras,
inundan mis sentidos,
recibo sus influjos,
soy invencible cada mañana.

Al alba, desde mi ventana...

—Joaquin SantaClara
llega, pasa, se va y desaparece,
nadie la puede comprar,
con nada de ella se pueden apropiar,
es de todos y de nadie,
nos acerca la luz, la verdad, la vida,
luego sigue, con cansino caminar,
abriendo esperanzas a nuevas almas,
que sufrieron en la oscuridad,
consecuencias de la maldad,
y que con su llegada, con su luz,
huyen con pavor, su fuerza se apaga,
con el nuevo día y su claridad.