Batallas del abuelo 🧓 190717


Citano murió

Ñandubay 555 ”Crónicas con ADÑ”

Las batallas de abuelo – Citano murió

Erase una vez un país, viviendo en la oscuridad más absoluta, bajo el dominio de un tirano, que hacía que el sol que es uno de los elementos más abundantes en la naturaleza del lugar, apenas se podía disfrutar ni lo más entrado de estío.

Después de transitar por una guerra civil, la peor de las guerras, si es que se pueden clasificar, ya que se produce entre vecinos, amigos e incluso familiares, el vencedor, implantó una dictadura de carácter militar, donde todos los estamentos de la sociedad estaban sujetos a una férrea jerarquía, propia de los sistemas aristocráticos más rancios.

Con todo y con eso, lo más destructivo del régimen, fue la caza de brujas que desató, la caza de todo aquel hubiera estado en las filas contendientes, con lo que al amparo de su supuesto y arbitrario derecho de legislación desarrollaron normas que permitieron hacer “legalmente” una purga de población indiscriminada y criminal, que muchos años después mantiene las secuelas en la mayoría del pueblo.

Por desgracia estas acciones llevan aparejadas las mayores miserias del hombre como hombre, y muchos fueron los ejecutados por intereses que poco o nada tenían que ver con el conflicto bélico y las diferencias ideológicas, sino que se aprovechó la ocasión para, con muertes asociadas a la dictadura, vengar rencillas personales y familiares e incluso para la apropiación de bienes y propiedades que pasaron a la titularidad de los asesinos.

Fueron años de vivir en angustia y permanente acecho, aun sabiendo que por momentos no estaba nadie cerca, pero cada familia tenía a algún miembro, del que carecía de noticias, y casi 80 años después, muchos siguen esperando. Muchos en tumbas comunes despersonalizadas, otros se fueron a la segunda guerra mundial, y por allí quedaron, otros se establecieron en algún lugar, consiguieron nacionalidad en algún país, sobre todo hispanoamericano,y nunca más se supo de ellos.

Heridas y más heridas,cicatrices por doquier, pero como todo túnel se acaba,eso sí, con salida o sin salida, la oscuridad empezó a clarear con la muerte del interdicto. Alguien se preguntará por qué no nombro al bicho, solo es que lo prefiero aludir, más con sus actos y sus designios.

La Libertad por bandera, los pueblos se hicieron chicos, no había plaza en que cupiesen, los celebrantes del finiquito. Cuando en blanco y negro salió, el triste del cariacontecido presidente ha decir “Citano ha muerto”

El país, patria o nación, cada cual como lo quiera denominar, al unísono empezó a tronar el sonido ensordecedor, una canción que sin compositor a todo el pueblo se mostró cantor “Paz, justicia, y libertad. Amnistía general.”

De esa forma que tan protocolaria que se guarda en las mentes de los que tuvimos la suerte de vivir y también de sufrir el antes. Pero, ese día, más de 40 años después, cada uno recuerda lo que estaba haciendo en aquel momento, constatar que su valoración como persona era uno como cualquier otro.

Después ya llegaría el momento de vivir la inestimable experiencia de la transición. Desde el punto de vista del ciudadano. Desde el punto de vista del régimen caído.
Y el cómo nos engañaron vilmente los encantadores de serpientes del momento. Pero eso será, otro día, si vivo para contarlo.

Canto a la esperanza  

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