Pactos. ¿Vale todo?


La pregunta del millón. No es fácil, posicionarse. Aunque siempre podemos encontrar claves que pueden o podrían dar luz a un escabroso tema.

La Abstención

La Abstención con diferencias oscilantes, no demasiado apreciables, podemos situarla en un tercio del censo electoral. Esta falta de interés por una gran parte de los españoles hay que combatirla eficazmente. Los candidatos deben cambiar sus propuestas, acercándolas a las necesidades de los ciudadanos.

Lodazal parlamentario

Gobiernos sin apoyo programático que fundamentan en la medida mas que dudosa del regimen de disciplina de voto.

Intereses partidistas y personales.

Pactos de intereses partidistas y personales, rompiendo el compromiso adquirido, con el sagrado mandato del voto de los españoles.

Autoritarismo

Ser presidente o candidato a ello, no puede suponer un cheque en blanco con el que pueda decidir el qué, el como y el cuando del pais.

La Ley de Partidos e demás instituciones que acudan a la elecciones, es prioritaria. En ella deberá estar excluida y penada la disciplina de voto.

Después de que Ciudadanos anunció el lunes su ruptura con Manuel Vallsen el Ayuntamiento de Barcelona y empezó a acusarlo de desleal y de estar formando un partido de matriz catalanista a sus espaldas, el ex primer ministro francés pidió tiempo para reflexionar y guardó silencio. Exactamente dos días para preparar con detalle su cruda venganza de Albert Rivera y golpear donde más le duele: reforzando las presiones que está recibiendo desde diferentes ámbitos y latitudes (el Gobierno francés), incluso de dentro de la dirección de Cs, para que marque distancias con Vox y facilite la investidura de Pedro Sánchez.

“No entré en política ni traje mi compromiso a España como hombre de izquierda y progresista para acabar participando en la lucha de las derechas o impidiendo la formación de un gobierno constitucionalista”, afirmó en una multitudinaria rueda de prensa.

El eurodiputado Luis Garicano, elegido vicepresidente del grupo liberal en el Parlamento Europeo

Valls certificó su divorcio sin vuelta atrás de Rivera y se alineó junto al eje Sánchez-Macron, que maniobran en diferentes ámbitos para que España y Francia sean un polo de poder en la nueva Europa post-Merkel. Una estrategia compartida de la Moncloa y el Elíseo que encuentra en Cs un obstáculo en diferentes escenarios. En Madrid, porque se resiste a allanarle el camino de Sánchez a la presidencia; en Bruselas porque Rivera suma fuerzas junto a los liberales del norte de Europa y el grupo popular para frenar el intento de Emmanuel Macron de cambiar los tradicionales equilibrios de poder en las instituciones. Valls ayer repitió y reforzó los argumentos utilizados contra Rivera.

Así, afirmó que Cs está inmersa en una “grave deriva” fruto de una estrategia “sectaria y equivocada” de Rivera, orientada hacia el “cuanto peor, mejor”, que genera “tensión y conflicto” sin “proponer nunca una alternativa”.

Hizo una enmienda a la totalidad de la estrategia y el discurso político de Cs. “La estrategia del cuanto ­peor mejor está totalmente equivocada y ha dejado huérfanas a todas las personas que el 21-D otorgaron su confianza al mensaje de coraje y firmeza de Arrimadas”. A su juicio, “la tensión y el conflicto sin proponer nunca una alternativa no conducen a ningún sitio. La multiplicación de canutazos no es un proyecto político”.

La réplica de Cs no tardó, si bien en el partido hay voluntad de pasar página cuanto antes. “No nos va a dar lecciones de defensa del constitucionalismo aquellos que han hecho alcaldesa a una de las personas más sectarias y populistas que tenemos en España”, le replicó Arrimadas, que no escondió la sensación de deslealtad de los liberales españoles con Valls.

El ex primer ministro francés justificó su desencuentro con Rivera por una cuestión política, no personal. “De ninguna manera ha sido un problema personal. Es un problema político”. Y recordó que cuando se instaló en Barcelona, Cs “era un partido liberal, progresista, europeísta y centrado, que me ofreció su colaboración y con el que compartí muchas cosas”. En este sentido, lamentó que ahora “pacta de hecho con una formación iliberal, reaccionaria y antieuropea”, en referencia a Vox. Y avisó: “No vale esconderse detrás del Partido Popular, cada uno es responsable de sus actos”.

Valls admitió que, tras las elecciones andaluzas, que se saldaron con un gobierno de PP y Cs con apoyo en la investidura de Vox, se planteó romper su alianza con la formación de Rivera. Pero necesitaba sí o sí concurrir a las municipales. “Fue mi compromiso con Barcelona y con los barceloneses lo único que frenó la ruptura”, dijo el dirigente francocatalán, quien sí dejó entrever, con comentarios sobre el PP, el PSOE –criticó su pacto en Navarra– y la estrategia del constitucionalismo que no renuncia a ser una voz activa en el tablero político español, aunque por ahora siga como concejal y no funde ningún partido.

Por otro lado, el eurodiputado de Cs, Luis Garicano, crítico con la estrategia de pactos de Rivera, será el vicepresidente económico de Renovar Europa, el grupo de los liberales en la Eurocámara.

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